El antes y después de Rock en tu Idioma
El antes y después de Rock en tu Idioma
Por Anna Stephens
Siempre que se aborda el interminable tema de si existe o no el indie en México, irremediablemente es necesario hablar de la industria discográfica nacional. Más allá de las definiciones superfluas de si el indie es o no un género o si su existencia se define a partir del significado de independencia, nadie puede negar que en México se vive un momento musical crucial. Nunca antes habíamos tenido un número tan creciente de bandas, lo cual no necesariamente significa calidad en el producto, pero sí nuevas formas de acercarlo a los melómanos del indie nacional.
En los años noventa, el llamado movimiento “Rock en tu Idioma” tenía que moldearse de acuerdo a los estatutos de las cuatro grandes compañías discográficas (Sony, BMG, Universal y EMI), porque era el único medio para poder darse a conocer. Quien quisiera integrar una banda en ese época se la pensaba dos veces cuando tomaba en consideración el control de las disqueras sobre los medios, la poca inversión en el rock pop hecho en México y los casi inexistentes foros para presentaciones en vivo.
A diez años de la edición del acoplado de “Rock en tu Idioma” podemos ver lo que la otra cara de la moneda tiene para músicos y melómanos. Tan sólo en el 4° Festival Diego Rivera y Feria De Las Disqueras Independientes se contabilizaron al menos 37 sellos y distribuidoras, cada una de ellas con especialidad de géneros y lugares de origen distintos. Sin embargo, existen 2 disqueras en particular que destacan por el trabajo hecho y por lo que lograrán en los meses venideros: Noiselab e Intolerancia Records, respectivamente.
Noiselab una disquera que en un principio se dedicaba a promover sólo house, comenzó a expandir sus horizontes musicales con la edición nacional de material de Matador y Domino, a precio accesible. Con esto lograron cubrir el nicho del indie rock en inglés justo cuando el boom de estas bandas apenas comenzaba. Sin embargo, el negocio no nada más se encontraba ahí: Héctor Mijangos y compañía comenzaron a firmar y editar bandas nacionales -siendo Los Fancy Free una de las primeras-, lo que significó la organización de tocadas, presentaciones de discos, promociones especiales y concursos. El acercamiento de Noiselab con las bandas, hizo posible que conociéramos a Sub-Division y Los Dynamite, pero tal apertura también propició un cuello de botella del cual aún no logramos escapar. La creación de bandas sin definición propia, el flujo constante de demos y EPs y la organización de fiestas y eventos, abarató la calidad de la música.
En opinión de Jorge “Negro” Hipólito (Noiselab), el indie en México ha dado buenos frutos, pero aún está por verse quién podrá llegar al lugar de Café Tacvba. “Recientemente hemos visto un gran boom de bandas independientes en México, pero creo que aún no tenemos aquella que pueda presumir de lograr lo que Café Tacvba a lo largo de su carrera.”. Algo un tanto obvio si consideramos que Café Tacvba se medía en los noventa con apenas una docena de grupos y que desde entonces, su estrategia de mercado ha sido bien lograda al rodearse de gente que conoce a profundidad los medios. Esto sin importar la repetitiva aportación musical que hemos escuchado disco tras disco, un mantra inmaculado para los seguidores de los de Satélite. Además, ¿dónde queda la identidad de una banda cuando sus aspiraciones musicales son llegar a ser como Café Tacvba?
Sin embargo, es de aplaudirse la perseverancia que Café Tacvba tuvo por su música en sus inicios, algo que sin lugar a dudas hace falta en la actualidad. La repercusión de esta situación se traduce en una inversión alto riesgo para la industria discográfica nacional.
Por su parte, Intolerancia Records ha jugado bien sus cartas al mantener un perfil discreto y saber dedicarle tiempo y dinero a las bandas que firma. Gerry Rosado (ex Consumatum Est) se muestra molesto al reconocer que el problema de la música hecha en México, no es más que un reflejo de nuestra cultura. “En Intolerancia buscamos a un grupo que se tome en serio su profesión. Sabemos que los artistas no viven de vender discos, sino de las presentaciones en vivo. Es necesario profesionalizar a las bandas, independientemente del género o la música que toquen, el resultado final no está en la edición de un disco, sino en tu propuesta arriba del escenario. No podemos seguir imitando modelos del exterior que poco a poco han estado autodestruyéndose, pero tampoco podemos apostarle a grupos que suben al escenario sólo porque está de moda colgarse una guitarra y tener un poco de actitud”.
Intolerancia Records editó el mejor álbum indie del 2007 “Paper Dolls”, a cargo de Descartes a Kant. Este quinteto de Guadalajara lleva un sexenio en el camino por difundir su música. El apoyo de Intolerancia y su profesionalismo los llevará a presentarse en South By South West 2008.
Tanto Intolerancia Records como Noiselab coinciden con la ley de supervivencia del más fuerte. Con la gran industria discográfica y su antiguo modelo de comercialización en declive a nivel global, es momento de que nuestro país se abra a nuevas formas de acercar la música al público. El camino lo están trazando los sellos y bandas independientes; la amplia gama de propuestas musicales y un público mexicano que ya no intercambia su oro por espejitos (aunque estos sean de manufactura nacional). Sólo así no tendremos que pensar en qué banda tomará el lugar de Café Tacvba, sino quienes integrarán el acoplado de lo mejor de ésta década.



